Árabe

Caballo árabe

Las tribus beduinas del desierto, en su creencia de que el caballo es un regalo de Dios, cuentan muchas historias románticas del origen del caballo Árabe.

Una de esas leyendas cuenta que Dios dio forma al viento del sur del desierto como una criatura que “volara sin alas”. No importa cómo llegaron los caballos al desierto pero hoy son considerados como miembros muy apreciados en las casas de los Beduinos. A la raza tal como se la conoce hoy en día se llegó mediante la selección de individuos de naturaleza mansa, afectuosa, de mirada llamativa y espíritu orgulloso.

El Árabe también fue criado para poder resistir a los largos viajes por el desierto y a las guerras tribales que a veces seguían a esos viajes. Los Beduinos desarrollaron caballos con la fuerza, el valor y la vitalidad que se requiere para sobrevivir, y con la velocidad y la sensibilidad necesaria para ganar las escaramuzas tribales. A partir de todo ello, el caballo Árabe ha desarrollado una importante lista de atributos.

Cuando los europeos buscaron mejorar sus caballos de silla, se importaron Árabes para cruzar con las líneas nativas. El procedimiento habitual fue usar pura raza de Árabes, sobre todo sementales, para mejorar sus manadas. El Turco de Byerly, el Árabe de Darley y el de Godolphin son eminentes genealogías en los pedigríes de los pura raza ingleses. Similares planes de mejora tuvieron lugar también en Francia, Alemania, España, Polonia, Hungría, y Rusia. Hoy, se encuentran Árabes por todo el mundo y su sangre fluye en todas las razas de caballos ligeros.

Los antiguos criadores beduinos tuvieron buen cuidado de guardar sus líneas de sangre y defender celosamente la pureza de sus Árabes. A resultas de ello, y aunque han pasado siglos, hoy el Árabe no puede confundirse con ninguna otra raza. Tanto si son montados a la inglesa o a la vaquera, tanto en clases de monta o usados en cabalgatas, los Árabes tienen la misma apariencia básica .

La cabeza del Árabe tiene un perfil cóncavo característico de ojos prominentes, ollares grandes y hocico pequeño. Su cuello se arquea airosamente sobre un hombro largo e inclinado largo y un ancho pecho. Una corta y poderosa espalda atrás y una elevación alta de su cola completan el cuadro.

Los Árabes se presentan en gris, castaño, bayo y ruano y, en ocasiones, en negro azabache. Aunque las medidas varían en algunos individuos, la mayoría están entre 1.44 y 1.54 metros de altura y pesan entre 350 a 500 Kgs.

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2 Comments

  1. MARTÍN ZAMUDIO

    febrero 7, 2013 at 1:42 pm

    FANTÁSTICA RAZA, LA MÁS PURA DE TODAS.

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