Suertes de la charrería

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Los charros que participan inician el tradicional desfile con el estandarte al frente y se colocan alrededor del ruedo para rendir los honores a la bandera nacional mexicana. Enseguida se ofrece la fiesta haciendo alusión a la intención de la misma.

Cala de caballo

Cala de caballo

Cala de caballo

Esta faena sirve para mostrar la buena educación del caballo al estilo charro, incluyendo el brío, andadura, forma de dar el estribo, buen gobierno, etc. En el lienzo se procede a dibujar un paralelogramo de 20 x 6 metros contando desde el partidero.

Para ejecutar esta suerte, el competidor mostrará a los jueces en turno el freno de su cabalgadura para que se cercioren de que no se ejerce ningún castigo con algún aditamento ajeno al mismo. Posteriormente enfrena su caballo, monta y se dirige al partidero al tranco. Una vez ahí, voltea, sobre parado y puesto en mano, arrancará a toda velocidad para llegar al rectángulo antes mencionado y llamar al caballo de la rienda para que detenga su carrera.

El corcel procede a apoyarse en los cuartos traseros y resbalando sobre la arena deja las huellas producidas por la llamada de la rienda para suspender su carrera. Aquí se toma en cuenta la velocidad desarrollada, la manera de meter las patas y la longitud de las huellas al rayar en tres tiempos como máximo.

A continuación procede a tomar el centro y sobre parado se le darán 3 lados o más hacia la izquierda y posteriormente hacia la derecha. Ejecutará un medio lado hacia un sentido y regresará para dar el medio lado contrario. Luego dará cuartos de lado en ambos sentidos, después se le hace cejar en línea recta hacia el partidero; esto es, se le hace caminar para atrás con naturalidad hasta los 40 mts., con sólo templarle la rienda. Seguidamente regresará al tranco hasta el lugar donde se encuentran los jueces.

En cada una de las suertes que se ejecutan dentro de la charrería se aplica un reglamento cuando se efectúa la competencia, de tal suerte que el competidor en la cala de caballo podrá contar con una puntuación que partirá de 20 puntos y podrá aumentarla o disminuirla con su actuación.

Piales en el lienzo

Piales en el lienzo

Piales en el lienzo

Pialar significa lazar al animal únicamente de las patas traseras. En esta suerte no se busca derribarlo, sino disminuir su velocidad hasta detenerlo completamente. En campeonatos oficiales habrá un pialador por cada equipo, mientras en competencias amistosas se recomienda que sean 3 por cada equipo.

Cada pialador tendrá derecho a tirar tres veces y cambiar su colocación en el lienzo para tener las mismas oportunidades. Como este mide 60 mts. en competencias oficiales se colocan a los 20, 30, y 40 mts. alternándose. Si al estar realizando la suerte se llega a reventar la reata, el pial no cuenta, pero si el pialador suelta la reata, éste es descalificado, excepto cuando la yegua entra al devolvedero o a los corrales.

Aunque esta suerte parece muy sencilla, en realidad es una de las más difíciles entre todas las que realizan los charros. La forma en que los competidores tiran sus piales es muy variada y de la habilidad de éste depende su puntuación. Es decir, como existen diversas formas de tirar piales, cada uno merece una puntuación diferente, dependiendo de la dificultad y destreza con que se ejecuten. Como el propósito de esta suerte es lazar exclusivamente las patas de la yegua, únicamente califican aquellos piales en que sólo entren las patas en la lazada. Por otra parte, se califica como faena realizada cuando la yegua ha sido detenida por el pialador suspendiendo totalmente la carrera (de otro modo no cuenta).

Coleadero

Coleadero

Coleadero

El coleadero es una de las suertes más espectaculares; es valiente, rápida, impetuosa y no exenta de peligro. Colear significa derribar un toro en plena carrera, jalándolo de la cola con la mano. Dentro de la charrería organizada, el equipo de coleadores será de 3 o de 5, dependiendo del tipo de competencia. Cada coleador tendrá 3 oportunidades. Como la longitud del lienzo es de 60 mts., se otorgará mayor puntuación a todas las caídas que se efectúen en menor terreno y se anularán todas las que se realizan fuera de su jurisdicción.

El coleador espera su turno junto al contralienzo. En el preciso momento de recibir al toro, y nunca cuando lo está esperando o después de haberlo recibido, saludará tocándose el ala del sombrero con el dorso de la mano derecha. Simultáneamente arrancará su caballo con el fin de no dejarse ganar la carrera por el novillo, y a toda velocidad dará unas palmadas en el lomo del animal, es decir, tiene que pachonearle el lomo claramente, pues no cuenta si lo hace en el anca o si simplemente lo toca.

A toda carrera y paralelamente al toro, el charro se agacha para jalar de la cola y llevarla aproximadamente a la altura de la rodilla; en esa posición, debe pasar la pierna, con todo y estribo, por encima de la cola del novillo enredándola firmemente en la espinilla, e imprimiendo mayor velocidad a la carrera, jalará fuertemente para derribar al animal.

La calificación que los jueces concedan a los coleadores depende tanto de la distancia en la que se tira al toro como de la posición en que éste caiga al ejecutar la suerte.

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